Lóbulo hepático de Riedel | Rob Kettenburg

DISCUSIÓN

Esta rara característica morfológica de la lobulación hepática fue descrita por primera vez por Corbin en 1830 y fue definida por Riedel en 1888, como un «tumor redondo en la cara anterior del hígado, cerca de la vesícula biliar, a su derecha». En la literatura, también se denomina lóbulo flotante, «similar a la lengua» o lóbulo de constricción.4 En la actualidad, esta elongación hacia abajo del hígado se observa con frecuencia (sobre todo en mujeres) mediante técnicas de imagen modernas, pero el caso típico de lóbulo de Riedel es raro.4,7

Se ha propuesto que la etiología del lóbulo de Riedel sea congénita o adquirida. El origen congénito del lóbulo de Riedel se apoya en una anomalía congénita disembrioplásica en el desarrollo de una yema hepática, que puede dar lugar a la formación de lóbulos accesorios, en posiciones infrahepáticas.2,7 Sin embargo, Riedel atribuyó su aparición a las tracciones ejercidas por el síndrome adherencial debido a la colecistitis litiásica.4 Además, se propone que podría estar en el marco de modificaciones hepáticas causadas por la edad o por anomalías esqueléticas como la cifoscoliosis con tórax anchox7,8 o secundarias a una inflamación intraperitoneal o intrapélvica o a intervenciones quirúrgicas.9

Nuestro caso descrito anteriormente era una característica típica de un lóbulo de Riedel no palpable del hígado, como hallazgo incidental durante el examen de hipergammaglobulinemia. Ambas características se atribuyeron a una inflamación crónica debido a un absceso en el iliopsoas derecho causado por una infección debida a una prótesis de cadera bilateral que fue sometida a una cirugía de revisión. Esto podría explicarse por la historia clínica, los hallazgos de imagen combinados con la elevación de la PCR y por los autoanticuerpos de reacción cruzada débilmente positivos.

Generalmente, el lóbulo de Riedel puede presentarse con síntomas menores como una molestia abdominal debido a la compresión extrínseca y episodios de torsión o sin ninguno, como en nuestro caso. Su diagnóstico diferencial incluye todas las causas de hígado normal palpable como el enfisema, el derrame pleural derecho, la insuficiencia cardíaca congestiva, el transporte corporal delgado y la excursión diafragmática profunda u otras enfermedades hepáticas como la cirrosis, el cáncer hepático o el cáncer metastásico.

Para su diagnóstico se pueden utilizar todas las técnicas de imagen disponibles como la ecografía (US), la TC, la resonancia magnética y, en algunos casos, las imágenes de radionúclidos y los exámenes arteriográficos.10 La ecografía hepática es útil para descubrir la lesión, que combinada con el examen Doppler puede describir sus características vasculares o quísticas.

El lóbulo de Riedel típico suele tener buen pronóstico si se tiene en cuenta el diagnóstico precoz, la ausencia de complicaciones y el tratamiento adecuado, como la resección del parénquima hipertrófico en caso de torsión con presentación clínica ruidosa, lesión metastásica o quistes hidatídicos hepáticos del lóbulo de Riedel.7,11,12 Se propone un manejo adicional de esta característica anatómica normal para considerarla como una posible fuente de un trasplante hepático «relacionado con la vida».

El conocimiento o la sospecha de su posibilidad es importante, ya que no siempre permanece clínicamente latente en caso de su torsión o los tumores hepáticos, incluyendo la metástasis o el carcinoma hepatocelular, pueden surgir a veces sólo en la parte más baja del lóbulo de Riedel.11,13

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