Pequeñas cosas que los padres pueden hacer para reducir eficazmente los celos entre hermanos

La relación con nuestros hermanos es la más importante de nuestra vida. Son los que conocemos desde hace más tiempo y compartimos una experiencia vivida que no tiene parangón. Pero todos hemos escuchado los términos comunes de «rivalidad entre hermanos» y «favoritismo de los padres».

Especialmente cuando los niños son muy pequeños, es inevitable que haya algún conflicto y competencia, y a veces los padres se equivocan, tratando a los niños de forma diferente según la facilidad de sus rasgos de personalidad.

Si los padres no abordan estas cuestiones a tiempo y guían a los niños para que se lleven bien, se apoyen, se acepten y se quieran incondicionalmente, podrían poner en peligro sus relaciones de adultos, no sólo con sus hermanos, sino con otras personas en general.

Con nuestros hermanos y hermanas, aprendemos pronto a negociar, compartir, cuidar, proteger, empatizar y evitar los atributos negativos de las relaciones, como los celos, el egoísmo, la agresión y la incomprensión. Como padres, debemos asegurarnos de que los niños comprendan cómo navegar por las relaciones de forma saludable, independientemente de los obstáculos y dificultades que la vida les depare.

Recuerda: la individualidad de tus hijos merece ser tratada con igualdad

Hay muchas señales que pueden demostrar que existe un desequilibrio dentro de las relaciones entre hermanos, alimentando los celos. A menudo se manifiestan de forma involuntaria.

Pregúntese honestamente si su trato diferente es responsable

Independientemente de nuestro parentesco, todos somos simplemente individuos que se llevarán mejor con unas personas que con otras, ya sean nuestros padres o hermanos. Sin embargo, como tutores, podemos hacernos algunas preguntas para determinar si estamos tratando a nuestros hijos de forma desigual al no dar cabida a sus diferencias individuales. Este cuestionario es una guía útil para ser más conscientes de nuestro comportamiento.

Muchos factores contribuyen a que los hermanos se peleen y a que los padres traten a sus hijos de forma diferente a los demás. Los niños tienen sus propias personalidades individuales y, dependiendo de sus edades y etapas de desarrollo, se relacionarán entre sí de distintas maneras. Los padres también tienen un espectro de rasgos de personalidad y experiencias vitales y se conectarán y relacionarán con sus hijos de forma individual.

Publicidad

Para asegurarse de que sus hijos crezcan sintiéndose amados, debe ser objetivo

Sin embargo, a veces es necesario que los adultos sean objetivos, que eliminen sus sentimientos personales y sus impulsos emocionales de su comportamiento, para llevar a cabo la tarea de crianza y gestión de conflictos de forma justa y equitativa. Esto garantizará que los hermanos crezcan comprendiendo dos cosas sencillas:

  1. Se les quiere por igual y de forma incondicional
  2. Se les permite y se les anima a ser únicos y diferentes entre sí, utilizando sus mejores cualidades para complementarse mutuamente y haciendo frente a los rasgos de personalidad que probablemente choquen.

De lo contrario, sus hijos pueden convertirse en personas excesivamente competitivas que viven resentidas

Cuando no se abordan estos factores tan sencillos, lo que son sentimientos aparentemente insignificantes de celos y rivalidad cuando son niños, pueden convertirse en un resentimiento en toda regla y en desavenencias irreparables cuando son adultos.

Los niños sienten que tienen que competir por el afecto de sus padres, son críticos y no aceptan las personalidades y experiencias vitales de sus hermanos y los padres tienden a perder los vínculos estrechos con todos sus hijos como resultado.

Una vez que hemos comprendido por qué pueden producirse los celos entre hermanos y el favoritismo de los padres y los factores que contribuyen a ellos, podemos empezar a tomar medidas para abordar los problemas a medida que se producen.

La mayor constatación es que el conflicto es inevitable y saludable. Tenemos que aprender a «luchar bien» para que pueda tener lugar una resolución de conflictos saludable y unos vínculos de relación prósperos.

Aquí hay 5 formas de abordar los celos entre hermanos y el favoritismo de los padres:

Muestre afecto a sus hijos en respuesta a sus necesidades individuales

Podemos mostrar afecto a los niños de formas que respondan mutuamente. A algunos niños les encanta que los abracen y los besen, otros prefieren su espacio personal.

Publicidad

El afecto y el contacto físico son vitales para el vínculo humano, pero es importante averiguar las necesidades de cada niño. Demuestre el afecto a sus hijos de la manera que ellos prefieran. Si a un niño le encantan los mimos interminables en su regazo, no está jugando a los favoritos si es así como responde.

Sólo asegúrese de que su otro hijo, por ejemplo, que prefiere un beso y un abrazo rápido y los elogios verbales, reciba el mismo afecto de una manera con la que se sienta cómodo.

Elimine cualquier prejuicio de género

No es importante ni relevante si su hijo es un niño o una niña. A menudo depositamos expectativas diferentes en nuestros hijos en función de su género, lo que crea desigualdades, conflictos y celos.

Esperamos que las niñas sean serviciales en la casa, que sean más suaves, más justas, más tranquilas, más bonitas. Animamos a los niños a ser fuertes, duros, inteligentes y a reprimir sus emociones más suaves.

Sin embargo, no debemos tratar a nuestros hijos de forma diferente según su sexo. Ninguno es más o menos capaz, importante o valioso. Hay que dejar que los niños se expresen como consideren oportuno. Deberíamos alimentar sus deseos, talentos, fortalezas y habilidades por igual y dejar de presionarlos en base a expectativas sociales fabricadas y falsas.

La mejor manera de hacerlo es darles las opciones opuestas.

Publicidad

Anima a los niños a jugar con muñecas y disfraces, a ayudarse a sí mismos a satisfacer sus necesidades y a expresar sus sentimientos. Las niñas deben ser elogiadas por sus habilidades, su inteligencia y su carácter, no por su aspecto o su sentido de la moda. Se les debe permitir ensuciarse, hacer ruido y jugar con bloques de construcción y coches, y utilizar su cuerpo físicamente trepando, haciendo deporte y corriendo.

Enfatizar la igualdad durante la resolución de conflictos

A veces está claro quién tiene razón o no, pero a veces la cuestión es borrosa. Como tutores, necesitamos que los niños comprendan que las peleas y los conflictos son inevitables, pero que hay formas de resolver los problemas de forma justa, respetuosa y mutuamente beneficiosa.

Necesitamos que los niños sean testigos de la angustia en los demás, si son ellos los causantes y que se disculpen. También tenemos que enseñar a los niños a perdonar y olvidar y a reconciliarse. Podemos animarles a jugar juntos si funciona y a darse espacio cuando hay tensión. Podemos guiarles siendo facilitadores y también dando ejemplo de cómo abordamos la resolución de conflictos dentro de nuestras propias relaciones.

Fomentar las relaciones individuales a la vez que se mantiene la dinámica de grupo

Los niños necesitan sentir que pertenecen a una familia, a una tribu, que hay una integridad en la dinámica de sus relaciones como hermanos, como familia, que están unidos como equipo y se cubren las espaldas unos a otros.

Al mismo tiempo, hay que animarles a tener relaciones individuales únicas con los individuos. Puede ser que se lleven mejor o tengan más en común con un hermano que con otro, pero eso no significa que sean menos leales o afectuosos con los demás.

Publicidad

Aprecia el valor de la comunicación abierta y honesta

A menudo los conflictos, los celos y el resentimiento se intensifican innecesariamente cuando las personas no tienen las herramientas o el deseo de expresar sus sentimientos de forma saludable.

Tenemos que enseñar a los niños a transmitir su mensaje con claridad y también a interpretar los mensajes de los demás con precisión.

A veces los sentimientos se interponen en el camino de la conversación, y hay muchas otras formas de intercambiar mensajes para resolver los conflictos. Podemos ayudar a los niños a prestar atención y ser conscientes del comportamiento y el estado de ánimo de los demás. Si parece que alguien quiere estar solo, puede haber una razón y puede que simplemente necesite algo de tiempo y espacio, o bien que se le tienda la mano.

Podemos tender la mano a los demás de varias maneras sin hablar; comprando un pequeño regalo, enviando una tarjeta, escribiendo una carta, contando un chiste o haciendo un acto de bondad al azar. También podemos guiar a los niños para que afronten sus propios sentimientos de ira, celos y resentimiento.

A veces la confrontación es innecesaria y desarrollar la madurez emocional para elaborar sus propios sentimientos es algo que podemos fomentar en los niños. Otras veces es necesario expresar estos sentimientos, por muy enfrentados que estén, y se puede enseñar a los niños a no tomárselo como algo personal y permitir que sus hermanos digan lo suyo y acepten sus sentimientos. Y si surge la necesidad, simplemente pedir disculpas y seguir adelante.

Leave a Reply

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.