Autodisciplina + organización: Cómo enseñar a los niños estas habilidades para toda la vida

La crianza es un proceso de preparación y enseñanza a nuestros hijos de crecientes habilidades de autogestión que les permitirán funcionar de forma independiente como adultos. Esta capacidad de autogestión requiere la capacidad de hacer el trabajo, de realizar tareas que a menudo se sienten difíciles de completar o son poco atractivas.

Podemos empezar a construir esta capacidad cuando nuestros hijos son muy jóvenes enseñándoles dos habilidades vitales para completar el trabajo con éxito: la autodisciplina y la organización. La capacidad de obligarnos a trabajar es la autodisciplina y la capacidad de imponer el orden para realizar el trabajo es la organización.

La primera infancia es un gran momento para empezar a enseñar ambas habilidades porque garantiza que estas habilidades se conviertan en algo natural y permite a los niños interiorizar estas capacidades antes de que sus vidas se vuelvan más exigentes y complicadas. Una vez que están haciendo malabares con una carga de trabajo cada vez mayor, como las responsabilidades personales (cuidado personal), familiares (tareas), sociales (voluntariado), escolares (tareas) y laborales (trabajo), la organización y la autodisciplina se hacen necesarias para una autogestión eficaz.

Aquí hay consejos sobre cómo enseñar estas habilidades para toda la vida a los niños:

Anímelos a hacer una tarea poco atractiva.

Desde una edad temprana, los padres pueden empezar a hacer que los niños realicen tareas que no son necesariamente emocionantes. Un ejemplo es pedirles que cuiden de sus pertenencias y ordenen su espacio personal. Si se distraen fácilmente, ayúdeles alternando el trabajo y los descansos. Esto puede significar que si se cansan de limpiar, puedes ofrecerles un descanso para jugar o merendar antes de reanudar el trabajo. Con el tiempo, aumente gradualmente el tiempo dedicado a tareas poco atractivas (en este caso, la limpieza de una habitación) a medida que aumente su capacidad para concentrarse en el trabajo.

VÍDEO FACILITADO

Enséñeles los pasos necesarios para terminar un trabajo de enormes proporciones.

Los niños pueden desanimarse fácilmente por el trabajo que se les da. Si el desorden que ha creado el juego es completamente abrumador, ayúdeles a concentrarse en una cosa a la vez dividiendo el trabajo en tareas más manejables. Esto podría ser recoger primero los juguetes más grandes y luego pasar a los más pequeños, enseñándoles a organizar un orden de actuación.

Insistir en el cumplimiento de las promesas.

Si los niños abandonan el trabajo que se les ha pedido, es importante asegurarse de que lo vean hasta el final, y que entiendan por qué. Si la habitación sigue desordenada, puedes decirles: «En nuestra familia, cumplimos nuestras promesas y nos aseguramos de terminar lo que empezamos», y luego repasar los pasos restantes necesarios para completar la tarea en cuestión. Al establecer esta norma familiar, enseñas a tus hijos que es importante que hagamos lo necesario para terminar el trabajo.

Asegúrate de que el trabajo se hace a tiempo.

Aprender a ordenar el esfuerzo del trabajo dentro de un plazo es una importante habilidad de autodisciplina y organización. Si los niños se entretienen y no están motivados para realizar la tarea de manera eficiente, considere ofrecerles algunas herramientas para ayudarles a realizar el trabajo de manera oportuna. Una idea es utilizar un temporizador.

Puede decir: «Tenemos que terminar nuestro trabajo para tener tiempo suficiente para jugar. Voy a poner el cronómetro para que sepan cuánto tiempo tienen para hacer su trabajo». Hazles saber cómo van progresando, por ejemplo: «Te quedan cinco minutos para poner tus camiones en la caja de juguetes» o «te quedan dos minutos para poner tus Legos en su caja». De este modo, empiezas a enseñar a los niños a entender el tiempo y a gestionarlo.

Modelo de buena autodisciplina y organización.

Es probable que no haga falta decirlo, pero los niños harán lo que nosotros hagamos. Lo que modelamos es la instrucción más poderosa que damos a los niños, que observan de cerca nuestro poderoso ejemplo.

¿Cuál es el estado de nuestros hogares? ¿Llegamos siempre tarde? ¿Está la mesa del comedor repleta de proyectos de manualidades sin terminar del pasado diciembre? Si queremos que nuestros hijos sean autodisciplinados y organizados, tenemos que enseñarles cómo se hace.

Enseñar a los niños la autodisciplina y la organización no sólo les prepara para un futuro exitoso, sino que también les ayuda a aprender importantes lecciones sobre el valor del trabajo y las recompensas que se obtienen de él. Aprenden que, aunque el trabajo no siempre es divertido, puede ser satisfactorio ver los resultados. El trabajo también puede hacer que se sientan más fuertes y capaces, y lo que es más importante, el trabajo les permite completar las tareas de la vida para que puedan prosperar, tanto en la infancia como en la edad adulta.

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